Descubrir “EL MALENTENDIDO” de Iréne Némirovsky

ireneNo hay mayor  placer que  descubrir una  historia que te atraviese, que te sorprenda, que de repente forme parte de tu manera de ver, sentir y construir la vida. El azar y por supuesto el deseo de búsqueda son fundamentales para encontrar aquello que aunque para uno es novedoso, hace tiempo que estuvo ahí.

“El malentendido” tiene la habilidad de marcarte el ritmo de lectura, estructurado en pequeños capítulos, cada uno de ellos se desarrolla como una escena independiente que presenta a los personajes y sus sentimientos, marca el punto de vista de la narración, define la acción y hace avanzar inteligentemente la historia. Todo esto, a partir de un estilo, que se acerca a las técnicas de narración visual más propias de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI. Una manera de escribir que favorece claramente  su traspaso y ejecución al lenguaje escénico o fílmico.  No es de extrañar que obras posteriores de la autora se adaptaran al teatro  y al cine.

Los personajes están atravesados por el convulso contexto histórico. Provenientes de un siglo caracterizado por el optimismo y la idea del progreso (S.XIX) la entrada del SXX estaba marcada en Europa por un halo sofisticado, bohemio y cosmopolita acompañado por la presencia constante del Eros. (Siempre hablando de una burguesía que lograba imponer sus gustos y valores no de toda la sociedad). Que se ve interrumpido por la gran brecha de la Gran Guerra y que marcará para siempre a los protagonistas de “El malentendido”, pues nada puede ser igual después de haber participado en la tragedia de una guerra. A pesar de ello, los años 20 consiguen sobreponerse al horror. ¿Pero qué  sucede si contamos la historia de amor entre alguien que pierde toda su identidad después de la guerra y alguien que vive al margen del dolor,  con una superficial y hedonista cotidianidad?

El tema de la historia es el amor y sus paradójicas manifestaciones, un tema mayoritario en la literatura universal pero tengo que reconocer que nunca sentí a alguien y sobre todo a una mujer, ser tan concisa y precisa a la hora de relatar el interior masculino, no a través de su deseo sino de su sentimientos y su conflicto respecto a la apariencia y el ser.

Todos los personajes son imprescindibles independientemente de su presencia. Es extraordinario  como Irène define a Denise (la protagonista) a partir de la relación con su hija y como la niña desaparece mientras la historia de amor evoluciona. Algo presente en grandes autores europeos, como Bergman en “Secretos de un matrimonio” que disecciona el amor, los conflictos de una pareja con hijos sin enseñar los niños en ningún momento. Esto me fascina, especialmente en un momento en el que socialmente la maternidad se erige como un valor por encima de la propia persona que monopoliza cualquier tipo de sentimiento ajeno a  la propia maternidad.

La autora también muestra un gran conocimiento de la vida y los lugares europeos de principio de siglo. Sorprende su nitidez a la hora de transportarse a España, pasando por el País Vasco y el aroma del sur andaluz. Y por supuesto esa París exquisita y deseada pero también oscura e incómoda por su condición de gran metrópolis.

El placer de leer a Némirovsky es encontrarse con una autora realmente europea que se desmarca de las técnicas narrativas provenientes de Estados Unidos, de la densidad y desgarro del Este Europeo y del cierto elitismo intelectual Franco-Alemán.

Puede parecer estúpido conmoverse con una sencilla historia de amor que a partir de su aparente simplicidad trata temas universales. Pero reivindico personalmente las historias sencillas pero profundas y de amor. Sí, de historias que destripan el amor. La posmodernidad y su espectáculo, nos ha llevado  a posiciones y narraciones cínicas, contundentes pero frías, desesperadas y llenas de quietud e incertidumbre, sin salida aparente. Estamos en un tiempo carente de una teoría del amor, donde los sentimientos también se han vuelto efímeros, fugaces, de consumo rápido y sobre todo desechables. Las historias contemporáneas son gritos ahogados de la impotencia del ser humano por amar o son monopolizadas por las banales y oportunistas teorías de la biología social, la neurociencia o peor aún  de la autoayuda.

“El Malentendido”, es una pequeña historia, que tal vez tenga los típicos defectos de una obra primeriza y de juventud, pero que produce un enorme placer al leerla, que juega a la perfección con el suspense narrativo y cuyo final traspasa la ficción para instalarse en la realidad.

Solo quería compartir la sonrisa de satisfacción que me provoca este descubrimiento.

Irène Némirovsky de origen Ucraniano y judío, huyó tras la revolución rusa y después de una pequeña estancia por los países nórdicos se instala en Francia, donde desarrolla su carrera y se convierte en un personaje de la cultura francesa. Pero  a pesar de sus esfuerzos acabó siendo deportada a Auswitch.

http://es.wikipedia.org/wiki/Ir%C3%A8ne_N%C3%A9mirovsky

http://www.losnoveles.net/deshollinadora1.htm

http://elpais.com/diario/2007/02/23/cultura/1172185202_850215.html

 

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