RetrArts…El discurso de la imagen.

foto retrartsTras el estreno y la resaca correspondiente. Entre ese momento en el que aún se saborea la respuesta del público y la llegada de ese extraño vacío tras la euforia. Es lugar para las palabras, las imágenes ya vendrán.
Todo acabó con un intenso, intensísimo y largo aplauso, pero más allá de lo (extra) excesivo de un estreno, el público se movía entre lo sorprendente de la propuesta y la fascinación que solo puede provocar el placer de la imagen. Pero nada de esto es azaroso o causal. Todo es resultado de un enorme trabajo y de una propuesta puramente artística.

RetrArts es producto de la hipermodernidad, se mueve entre lo contemporáneo y se define a partir de conceptos encontrados pero no opuestos. Es imagen y montaje, es emergente y se consolida, es reconocible pero diferente. Marta Romero es una realizadora, esencialmente del S. XXI, su trabajo visual no parte de la palabra, escribe con la imagen. La imagen es su origen y su destino. Esto influye radicalmente en su manera de narrar ya que no trabaja desde un relato que le proporcione momentos dramáticos y provoquen la típica identificación emocional con el espectador.

¿Cómo consiguió entonces que el público de RetrArts se adentrará en la historia y la acompañara hasta el final con una atención máxima?

Haciendo fácil lo difícil. El secreto de su estética está primero en lo innegociable de la imagen, segundo en el montaje, un montaje que en el que no podemos dejar de nombrar el trabajo de Raquel Lamelo. Y por último en su absoluto respeto hacia lo filmado, en este caso hacia los cinco artistas. Marta trata por igual a todos, su propuesta sincera hace que el espectador experimente una sensibilidad alejada de todo psicologismo, es como si su cámara no te ubicara en la butaca, más bien la sensación es de ser un espectador “in situ” de lo que está ocurriendo, pasando de lo onírico a lo físico. Es como si su imagen se pudiera tocar. Por supuesto el montaje es lo que le permite atrapar al espectador, imposible saber que ocurrirá, cuál será la siguiente imagen, el siguiente sonido o el siguiente silencio. Todo esto sin trucos, ni manipulaciones maniqueas.
Además RetrArts también se arriesga y a veces se mueve en una peligrosa línea que necesita un total equilibrio, pues traspasarla supone o caer en el exceso estético o en recursos simplemente solventes. Pero Marta bordea esos lugares con enorme naturalidad, una vez más.

Tal vez penséis que estas palabras las escribe alguien implicado directamente en el proyecto y que son excesivas o condescendientes, asumo esa responsabilidad pero soy de los que creo que el artista y las partes implicadas deben ser los primeros en crear una dialéctica con su propia obra. Aún así dos cosas:

RetrArts, entre otros tiene retos importantes que superar, el primero es que el proyecto necesita poder explicarse por sí solo para que su compresión sea generalizada a todo tipo de público y no solo al familiarizado. Además debe luchar para no ser engullido por su hambre de acción y no caer en ese mal posmoderno del imperio de lo efímero.

Y si piensan que exagero y que soy excesivo en mis palabras, pasen y vean, sobre todo vean, RetrArts no tiene nada que ver con la palabra. Es imagen, el placer de mirar.

@sedocamax

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