PRIMAVERA DE NOVIEMBRE PERVERTIDA POR KORSUNOVAS

Perverso, en el sentido de aquél que pervierte el orden de los términos.

gorkiCon la extraordinaria primera escena de Hamletas, aún estremeciéndome… ¿y tú quién eres?, ¿y tú quién eres…? Nos encontramos una larga mesa forrada de blanco, que tal vez puede remitir en un principio a una especie de última cena pero que bien podría ser la mesa de una conferencia, con sus botellas de aguas correspondientes. Y a unos actores esperándonos en situación relajada pero atentos a todo lo que ocurre. Un mapa de Europa que acentúa la percepción de lugar académico y un proyector de diapositivas que ilumina fotografías de paisajes bucólicos. Cajas negras y vacías de botellas que se alzan hasta el alto techo. Y un marcador electrónico por el que no dejan de pasar en bucle frases relativas al hombre, su fe, su talento, la muerte.

Y comienza la clase experimental…la modernidad se puede interpretar como aventura o como rutina, desde esta afirmación parece que todo artista moderno tiene la necesidad en  algún momento de experimentar, salirse de ciertos procesos que lo llevan a una rutina no deseada, buscarse más allá de su propio trabajo, y de esta manera aparecen lo que tanto gusta llamar experimentos. Si eres un seguidor o un incondicional del universo del artista acudes a ellos abierto a todo lo que pueda ocurrir porque confías plenamente en su acto creador. Pero en ocasiones estos experimentos se instalan en el entusiasmo y en una especie de militancia público-artista. En este sentido,  “Dugne” empieza de una forma templada, los actores van proponiendo pero recurren a gritos y golpes inesperados que se justifican como simples golpes de efectos. En este principio incluso las frases que pasan ante nosotros en bucle tienen algo de superficialidad, están desarticuladas, es como si descontextualizadas perdieran su sentido. El teatro de Korsunovas no es un teatro de la palabra, es un teatro del movimiento, de la acción, del ruido, es un gran creador de atmósferas y al principio todo se mueve en cierta dispersión. Pero de repente todo cambia, todo sucede, tal vez porque por fin los actores se liberan del todo o porque el sentido del texto de Gorki se nos muestra en toda su amplitud y sentido o porque el trabajo y el talento son innegociables para el director y sus actores. Se deja atrás lo templado comienza lo grotesco.

Korsunovas se interesa por los límites del arte, por lo que es real y es ficción. Si el grito es el límite de la representación para artes como la pintura y la escultura, la representación de la muerte lo es para el teatro y el cine. Gorki se interesa por la muerte o por lo que es lo mismo por la vida. Un hombre solo puede morir una vez, ¿cómo entonces se puede representar la muerte en la ficción del teatro con actores, una y otra vez? El tema central de la obra es el hombre, el hombre como centro del universo, nada existe fuera de él, por tanto la muerte puede ser una manera de salvación. “La muerte no tiene miedo de las palabras”. Pero Korsunovas siempre va más allá y una vez más su propuesta parte del sujeto y nos remite a la teoría psicoanalítica, “el padre fue asesinado y la madre ultrajada”, esta frase no la encontramos en Gorki directamente pero si en Hamlet (no olvidar que Dugne se gesta trabajando Hamlet)[i]. El director lituano siempre nos lleva a una reflexión profunda, trató la ausencia del padre a través del abandono del Estado a sus ciudadanos en “Miranda”, el inconsciente en Hamletas y  una vez más se pregunta sobre lo que la realidad y su fantasma.

Esto enlaza directamente con su propuesta de confrontación con el público y su idea de que el público no tenga escapatoria. En este sentido cuando se invita al público a participar podemos encontrar a los pudorosos y los que rechazan frotalmente la invitación y los que se entregan a la experiencia de la interacción (también a los que observan atentamente lo que sucede). Creo que es necesario que alguien proponga una seria teoría del público, sobre su función pero sobre todo sobre su ética, su mirada y cómo mira. Parte del público se entrega a la confrontación, participando en lo celebrativo que propone el director, brindando y bebiendo vodka, celebrando su participación con risas y  grata sorpresa pero de repente esa catarsis colectiva, esa identificación y acercamiento con los actores en su carácter festivo se ve enormemente truncada, y aquí viene la perversión a la cual nos somete Korsunovas. Algunos de aquellos simpáticos actores que nos invitan a beber y brindan, interpretan/son asesinos y maltratadores. En qué lugar se sitúa el público, cuando después de brindar con alguien este afirma; soy un asesino, soy una mala persona. O después de una maravillosa interpretación orgiástica con complicidad del público el actor, el personaje dice, acabo de matar a mi esposa. Se establecen claramente los límites de lo real, la ficción y nuestra mirada. Lo obsceno fundamentalmente tiene que ver con la mirada, con el que mira, más que con la cosa mirada. En Dugne se nos pone un espejo delante y pasamos de mirar al otro a ser mirados por nosotros mismos, lo que nos convierte en preso de nuestra propia mirada, o sea de nuestra propia obscenidad. Perversión absoluta. ¿Cuántos de nosotros, del público, brindaría con personas de los bajos fondos, violentas, miserables, maltratadoras, borrachos…? ¿Cuántos osaríamos simplemente a acercarnos? ¿Y cuál sería nuestra reacción si al acércanos se nos confirmará todo esto? Tal vez el teatro está demasiado influenciado por el concepto anglosajón play. El teatro puede ser un juego hasta que deja de serlo, y transciende nuestra condición humana. Es cierto que al principio Korsunovas te incita hábilmente a participar pero el público es informado y es conocedor de quienes son los personajes y cuál son sus actos. El público allí presente como entelequia, no como individuo a individuo, se erigió en representante de una decadencia atrapada en las paradojas de la modernidad, la liquidez y lo superfluo de lo posmoderno y lo ultra y neurosensitivo de la hipermodernidad. El público se entrega al pacto faustico de búsqueda del placer y está ávido, deseoso de espectáculo, de la experiencia y del acontecimiento pero no busca respuestas. Una vez más el maestro Korsunovas, nos pervierte y nos vuelve a ganar.

Nota: Gorki murió en condiciones no aclaradas, es más que posible que fuera engullido por Stalin igual que tantos otros artistas, desaparecieron en el Stalinismo y en la larga historia de gobiernos opresivos rusos. Cómo también lo fue otro enorme director Meyerhold o decir que anteriormente el propio Dostoievski fue liberado 30 segundos antes de su ejecución y un larguísimo, larguísimo, etc.

@sedocamax


[i] Tres obras en la literatura universal nos remiten al Edipo. Edipo Rey de Sófocles, Hamlet y Los hermanos Karamazov  de Dostoievski . No creo que los hermanos Karamazov se puedan representar en teatro pero está claro que tal vez solo Korsunovas pueda hacerlo en estos momentos.
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