El tercer personaje de IMPAR. Sarah, Georgina Asin.

foto_Christian Stamm

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Sarah. La distancia. El interior. El narcisismo. La mirada.

Atractiva, observadora, silenciosa y poca habladora. Se mueve con sigilo al margen de las relaciones sociales y el mundo. Siempre se posiciona en otro lugar, en otro punto de vista pero no se compromete con nadie.

Interesante y agradable compañía, hace sentir bien a quien le rodea. Pero más por su carisma que por su  implicación.

Solitaria, fría, algo inconsciente, nómada, se mueve a la perfección en los no lugares, no pertenece a ningún lugar común.

Su pasión y su máxima debilidad es la fotografía. Minuciosa y obsesiva carece de arte. Posee la técnica pero no la genialidad, ella lo sabe y le atraviesa todo su ser. Este lugar inaccesible, condiciona su comportamiento y su relación con los demás.

¿Cómo sustituye o intenta superar está frustración, insatisfacción?

A partir de la búsqueda del sexo únicamente como fuente de placer y no como lugar para compartir.

  • Su trabajo de fotografía nunca lo muestra a los demás, ella es su propia espectadora. Lo que le excita es fotografiar a los demás, desnudarlos ante la cámara, manipularlos. Entrar en ese lugar íntimo desde la distancia. Pero luego deja de interesarle la parte humana. Mira su trabajo en secreto, nunca lo comparte. Le excita el proceso y que el resultado sea secreto.

RELACIÓN CON LIDIA representa todo lo contrario que ella. Es exhibicionista, pública y posee la genialidad que ella no tiene. La posee para poseer su alma, su arte pero su objetivo es destruirla. LIDIA tiene lo que SARAH nunca tendrá. La odia por eso pero le excita su arte, su gesto, su superficialidad, su figura, su libertad.

OBJETIVO: Destruir y poseer a LIDIA.

  • Motivación: Poseer su arte, poseer todo lo que es suyo a FRANK.

 Secreto: Un día sus vecinos discutían como casi siempre, la tensión subió y ella sabía que algo ocurriría. Por la noche escucho gritos se asomó al otro lado vio como le pegaba, se quedó inmóvil. No sabía qué hacer, solo tenía ganas de fotografiarlo a él pero fue incapaz de hacer absolutamente nada y se marchó. No sabe si se arrepiente de no haber ayudado a esa mujer o de no haber fotografiado al verdugo captar el rostro del odio y la violencia. Es lo más cerca del arte que ha estado nunca.

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